A veces la ciudad se pone vestidos de verano, para salir a enamorarse de un cielo azul que de cuando en cuando le coquetea sutilmente, mientras se pasea por los bordes verdenegros de las montañas. Aquí están las evidencias
A veces la ciudad se pone vestidos de verano, para salir a enamorarse de un cielo azul que de cuando en cuando le coquetea sutilmente, mientras se pasea por los bordes verdenegros de las montañas. Aquí están las evidencias